PINTURAS DE LA SIERRA DE HUELVA

 

Iniciadas en la década de 1960, son las primeras pinturas maduras de Terreros ya entonces matriculado en la Escuela sevillana de Artes y Oficios. Compaginaba, además, sus estudios de Derecho con la práctica del dibujo en  clases que el pintor sevillano Maireles  daba, en un local del Patio de Armas del Alcazar, para aspirantes a estudiar Arquitectura. Durante los anteriores cuatro años había realizado sus primeras guaches, acuarelas y óleos así como numerosas tintas chinas en las que utilizaba el pincel  como técnica. A partir del 62 pintó sus primeros paisajes, bodegones y estudios de cabezas de la sierra de Huelva, con anclaje en la pintura postimpresionista y el primer expresionismo o el cubismo. Sus pinturas eran algo mas que ejercicios de estilo. Al año siguiente dos  pinturas de la serie:  "Alacena" y "Tronco de alcornoque", en las que usaba cenizas y colas en su ejecución,  anunciaban otro tipo de obras, distintas de las tan influenciadas por el paisajista asturiano-madrileño Sócrates Quintana familiar y maestro primero de Terreros.
Sobre las pinturas de estos años, José María Sánchez señalaba en su presentación en las IX Jornadas Culturales de la villa de Cortegana, en la sierra huelvana, que: " Terreros parte de la influencia de los maestros paisajistas de la escuela de Madrid de la postguerra como Ortega Muñoz, Benjamín Palencia o Zabaleta, pasa por un período de corte cubista y llega a composiciones donde la materia pictórica cobra mayor protagonismo".