NUDOS

 

Las primeras formas anudadas de Terreros para C. Matejcek, en el catálogo de la muestra realizada, en junio del 1982 en el Palacio Cernin  de Praga eran: “Variaciones sobre un único tema: la forma anudada como unión de fuerzas; como inicio de una alianza que se defiende; como dos manos extendida; como dos cuerpos entrelazados. La tensión contenida en esta idea es tan expresiva como un grito”.

Desde su propio origen los nudos revelaron su carácter escultórico por el barroquismo de su proyección espacial tan propio, además, de la ciudad donde fueron concebidos: la capital Checa de los primeros años 80.

En la presentación de estas obras en Madrid, en la Galería Orfila, José A. M. de Villarreal destacó que: “el espacio se ha llenado de intuiciones silenciosas que crecen, se tensan y se anudan y que, inquietantemente, invitan al sosiego”. S. García de Viedma y J.A. Ruiz Huerta, en la presentación de la exposición antológica: “Terreros, diez años: 1980-1989” en La Lonja de la Casa del Reloj del Ayuntamiento de Madrid, se preguntaban: “¿Alguien se ha dado cuenta de

que los célebres nudos de Terreros nunca aprietan? Mas bien parecen invitarnos a desatarlos, casi a jugar con ellos; son formas que sugieren enlaces y caminos en la comunicación y que no ahogan”. Manuel Romero recordaba, en 1995, el interés de Terreros por las primeras vanguardias al afirmar: “Si bien estos NUDOS no se nos presentan en definitiva  como “maquinas”, podemos afirmar que, en algo, sí que participan del esquema de aquella “nueva estética” llena de posibilidades de las que nos habla Picabia en sus manifiestos”.

Antonio Leyva, que considera las formas anudadas como la propuesta mas personal de Terreros, define la serie, como “un hallazgo plástico con tantas posibilidades de interpretación como acepciones comprende el propio término del nudo”.

En 1987, Tomás Paredes al referirse a las esculturas de esta serie las llamó en su crítica de la exposición de  Terreros en la Galería Orfila: “Esculturas proteicas, voluptuosas, contundentes. Nudos de bronce que se retuercen para hacerse verticales y fálicos”.