FIGURAS Y MEMORIAS

 

“Tras años de abandono o de incoherencia plástica,  a partir de 1975, en Kuwait, hice dibujos y grabados de las gentes que veía por las polvorientas calles de la capital del  Emirato, con  sus túnicas blancas. Fui sensible al silencio del desierto, al resplandor de la luz del Golfo, así como al marcado sentido de privacidad y reserva imperantes en aquella ciudad. Coincidían estas experiencias con mi interés en reflexionar  sobre la representación de la perspectiva  y del engañoso espacio ilusionista pictórico tan presente en obras como las de Velázquez o las de los metafísicos italianos, especialmente en la de De Chirico… Nada que ver con surrealismos escandalosos o pueriles y procacidades innecesarias. Sino concentración en analizar plásticamente el silencio de los seres, los diálogos con estatuas en espacios y arquitecturas casi cerradas y señalar  las tensiones que allí pudieran aparecer de modo inquietante, como muestran las alarmantes sombras oblícuas que aparecen en los estudios y pinturas. Esto fue lo que me interesó y en lo que trabajé durante años, añadiendo complejidad sobre complejidad que fue apareciendo en posteriores lienzos de mayor tamaño -trípticos y dípticos-  donde incorporaba, con un método aleatorio carente de otra  lógica que no fuera la propiamente  plástica, los elementos en los que trabajaba desde 1978. Así  lo hice no solo con las pinturas sino en esculturas y grabados en las que figuras expectantes vestidas de amplias túnicas, se enfrentaban a tribunales  y a grupos de seres en  medio de unos espacios amenazantes. Al fondo de las pinturas aparecía una puerta abierta y una luz, quizá,  liberadora.

J. Terreros.  “Las fases de la obra” (fragmento)

 

Pinturas
 
 
         
 
 
         
 
 
         
 
 
         
     

 

 

Esculturas